Ahora que del día sólo queda la tarde
te desvistes,
y dejas deslizar por la cordillera de tus pezones
la mirada furtiva
del ojo miope de la noche

Ahora que del día sólo queda la tarde
te desvistes,
y dejas deslizar por la cordillera de tus pezones
la mirada furtiva
del ojo miope de la noche
