Como cada jueves,
tu despertar
inundando mis pupilas.

Como cada jueves,
tu despertar
inundando mis pupilas.

Ahora que del día sólo queda la tarde
te desvistes,
y dejas deslizar por la cordillera de tus pezones
la mirada furtiva
del ojo miope de la noche

Para mí ya no habrá acción de gracias
El pavo lo rellenará otro
Lo comerán en mi ausencia
Habré dejado de ser en tu mirada
Y habrán fregado ya mi taza de café
Y mi plato y mis cubiertos
Lo utilizará otro
Seré sustituido en la mesa
Mi silla, que no fue mi silla, la ocupará otro
Y el olor de tu perfume
Caminará por las calles
Mezclado con frío
Y en el cuerpo de otro.

Ella es la ruta que no logro emprender
es mi viaje naufragado,
una embarcación anclada en mi bahía,
danzando al compás de las olas.
En otra bahía, la mujer acepta un nuevo viaje
una alianza circunda su dedo,
la emoción se adueña del rostro
y se transforma en camino.